Cirugía robótica de máxima precisión, Sistema da Vinci Modelo Si HD

Diseñado por ingenieros de la NASA, supone una revolución en el campo de las operaciones de máxima precisión, ya que el instrumental gira dentro del cuerpo como si lo hiciera la muñeca del cirujano, con la diferencia de que su tamaño, de entre uno y dos centímetros, le permite realizar movimientos y acceder a lugares imposibles para una mano. 

 


El Sistema Da Vinci SI HD ha coincidido con la incorporación del equipo de urólogos del Centro de Urología Mínimamente Invasiva y Robótica (CUMIR), formado por los Dres. Oscar Bielsa Galí, Miguel Ángel López Costea y José Antonio Lorente Garín.

 


En la cirugía robótica Da Vinci, el médico controla todos los elementos de la cirugía y, aunque se encuentra sentado en una consola a algunos metros del paciente, el cirujano ve una imagen real del campo quirúrgico y opera a través de pequeñas incisiones con instrumentos en miniatura que tienen un amplísimo margen de movimientos. Por estos motivos, los beneficios para los pacientes son máximos, ya que las cicatrices son mínimas, existe menos riesgo de infección, la estancia hospitalaria es más corta, y la vuelta a las actividades normales es más rápida. Además, las personas operadas con la asistencia del sistema Da Vinci están, de media, la mitad del tiempo en el quirófano frente a quienes se someten a una cirugía abierta.

 

La extirpación de la próstata es la principal aplicación del Sistema Quirúrgico Da Vinci, pero este modelo de última generación también se utiliza en otras patologías urológicas (vejiga y riñón), cirugía abdominal, cardíaca, torácica, pediátrica y ginecológica, otorrinolaringología y, llegado el caso, con todo un equipo médico multidisciplinar. 

Diferencias entre la cirugía tradicional y el Sistema Quirúrgico Da Vinci 

En la cirugía abierta tradicional, el médico practica una larga incisión que luego necesita agrandar para poder acceder al lugar de la anatomía del paciente que necesita intervenir. En la cirugía mínimamente invasiva tradicional (cirugía laparoscópica), el cirujano opera con instrumentos manuales rígidos que se hacen pasar a través de pequeñas incisiones, y observa la anatomía a través de un monitor de video estándar. El sistema robótico Da Vinci permite una precisión milimétrica al poder ampliar mecánica y digitalmente los movimientos del cirujano, evitando por completo el temblor de la mano, haciéndolo especialmente útil en aquellas intervenciones en las que la precisión marca la diferencia. 

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